Alonso Cueto, escritor, literato, articulos sobre temas peruanos, relatos, cuentos, teatro, la batalla del pasado, el tigre blanco, los vestidos de una dama, deseo de noche, amores de invierno, el vuelo de la ceniza, cinco para las nueve y otros cuentos, palido cielo, demonio del mediodia, el otro amor de diana abril, encuentro casual, grandes miradas, valses rajes y cortejos, el susurro de la mujer ballena, la hora azul
Pálido cielo
 
Pálido cielo

Explorar y revelar

 

Alonso Cueto pertenece a un grupo de escritores peruanos, entre los que se cuentan Fernando Ampuero y Guillermo Niño de Guzmán, que han venido practicando sistemáticamente una renovación estilística y formal del cuento peruano que comenzó en la década del cincuenta. La vida cotidiana, la marginalidad, el crecimiento de la urbe, la posición del sujeto ante una modernidad siempre frustrada pasan, pues, a ocupar el lugar predominante en la obra de Cueto y algunos de sus contemporáneos.

Este nuevo cuento, que en sus inicios asumió el influjo de la cinematografía, rompió con la linealidad de la narración, hizo más complejo el rol del narrador y, en general, propició un mayor desarrollo de la psicología del personaje; no ha sido impermeable tampoco a la influencia de, esencialmente, la tradición norteamericana a través de autores como James, Capote, Salinger o Carver.

Con autores como Cueto, Fernando Ampuero o Guillermo Niño de Guzmán el individuo reclama cierta autonomía y pasa a convertirse en el centro de la narración. No en vano una de las constantes de la narrativa de Cueto es precisamente la exploración del mundo interior de sus personajes, y por ello las relaciones familiares así como los azares y sorpresas de la vida amorosa ocupan un lugar de enorme importancia en casi toda su producción narrativa.
Juzgada en conjunto, la obra narrativa de Cueto podría dividirse en tres etapas.

La primera, dominada por el influjo de Henry James, patente en El tigre blanco, La batalla del pasado y algunos cuentos de Los vestidos de una dama; la segunda, que registra una marcada asimilación del género policial y la novela negra en Deseo de noche y El vuelo de la ceniza; y, finalmente, la presencia del minimalismo –proveniente de Raymond Carver, sin duda- en Amores de invierno y Pálido cielo.

Ello no nos impide percibir cuatro tópicos muy claros que han ido reiterándose a lo largo de estas tres etapas que, por cierto, propongo sólo con fines didácticos: la inexorabilidad del destino, el erotismo teñido de violencia, la ambigüedad ética y psicológica de sus personajes, y una pugna en que éstos se enfrentan una y otra vez tanto a su presente como a su pasado.

Sin embargo, peses a las diferencias de estilo que pueda tener con otras obras suyas, Pálido cielo puede leerse también como un libro de síntesis, en el que Cueto agrupa todas sus preocupaciones literarias, desde aquel afán estetizante y cosmopolita de sus primeros títulos hasta el contacto con la realidad social y política última de Lima, reconocible en las páginas de Pálido cielo.

Una nota saltante de esta nueva entrega de cuentos de Cueto es su carácter decididamente libresco. En efecto, en muchos de ellos el narrador nos prodiga más de una referencia literaria, más de un personaje lee o escribe y en cierto modo estas circunstancias parecerían ajustarse a las reglas de la autoreferencia, pues no deja de llamar la atención que los dos únicos personajes que logran redimirse del peso de la realidad y de una existencia rutinaria (me refiero en especial a Telenovela y al relato que da título al libro) lo hagan a través de la escritura.

Por lo demás, el título se ajusta perfectamente al contenido. En estos relatos desfilan personajes sombríos y conmovedores en su insobornable soledad, en su desesperada búsqueda de afecto, para quienes toda la realización se da únicamente en el plano de la ilusión, en el plano del deseo que una realidad vengativa e inapelable no corresponde.

Quiero permitirme citar un fragmento de un artículo publicado no hace mucho por el mismo Cueto sobre la naturaleza del arte de narrar y que resulta particularmente significativo, ya que en él, a lo mejor sin querer, desnudó los aspectos centrales de su propia poética del cuento: “Narrar es explorar y acaso revelar. La literatura, y en especial la narrativa, es el género que mejor puede reflejar la relación entre sujeto y objeto o entre las dimensiones subjetiva y objetiva. El lenguaje verbal tiene la consistencia de un microscopio y la reverberación de un prisma. Permite describir con precisión el mundo físico y también evocar la interioridad emotiva e intelectual. Con frecuencia realiza las dos funciones en una misma operación: describe y sugiere, afirma y duda, ofrece cuerpos y entrega almas, pinta retratos y confiesa emociones”.

Eso, en suma, es lo que nos ofrece Pálido cielo, un conjunto de relatos de estilo directo, funcionales, dotados de cierto lirismo, una sintaxis por momentos nerviosa y un manejo cada vez más acabado del punto de vista, que constituyen un valioso aporte a nuestra narrativa de fin de siglo.

Explorar y revelar
Alonso Rabí Do Carmo
Revista Debate
Dic. 1998 – Enero 1999

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Alonso Cueto Caballero
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