El objetivo de este artículo es comentar las semejanzas temáticas y las diferencias de
perspectiva entre el relato: “Pálido Cielo”, del talentoso escritor peruano Alonso Cueto,
y la novela : La Historia de Mayta, del consagrado autor Mario Vargas Llosa.
Esta comparación es posible porque ambas historias ocurren en el Perú contemporáneo y
tratan, en cuanto al aspecto político, del mismo tema. En ambos textos hay además, una
clara alusión a la ficción en general y a la ficción literaria en particular.
Tanto el marco político de La Historia de Mayta, como del relato “Pálido Cielo”, es el
terrorismo y su nefasto y devastador impacto en el territorio peruano. En La Historia de
Mayta, hay referencias a la violencia terrorista y a la insurrección armada de los años 60;
la guerra de guerrillas de sello trotskista en la que participó Alejandro Mayta . El relato
“Pálido Cielo”, que está dedicado a Mario Vargas Llosa, nos presenta muchas escenas
donde se evidencia el exarcerbado horror causado por el grupo maoísta Sendero
Luminoso, que desarrolló sus implacables ataques terroristas durante más de doce años y
en diversas zonas del Perú.
Por la ferocidad e intensidad de los embates de Sendero Luminoso, por la carencia
de cualquier tipo de lógica en sus manifestaciones de violencia, y por el hecho insólito
entre grupos de esta naturaleza, de no reivindicar sus acciones; es decir por su negativa a
establecer cualquier clase de contacto con el sistema, Sendero Luminoso ha sido
* Artículo publicado en Quaderni Ibero-Americani, Junio 2003, Número 93, Torino, Italia.
considerado por muchos estudiosos del terrorismo y de los movimientos armados, como
uno de los grupos terroristas más feroces y sanguinarios de la historia del siglo XX.
En ambos textos hay referencias también al impacto psicológico a nivel individual,
causado por la guerra terrorista. Este estudio comparativo será contrastivo sólo en
cuanto a la perspectiva desde la cual ambos textos están narrados.
Algunos conceptos aristotélicos, relevantes para esta comparación, servirán para explicar
y comentar las nociones de ficción y tragedia.
Breve marco histórico de ambas obras
En La Historia de Mayta, se narra la insurrección armada que tuvo lugar en una cárcel de
Jauja, en la sierra peruana, el 29 de mayo de 1962; pero que en la novela ocurre en 1958.
Este cambio de fecha hace resaltar el carácter precursor de esta insurrección frente a los
movimientos armados y las tomas de tierra de los años 60 en el Perú y es por tanto
también anterior a la Revolución Cubana. El triunfo de la Revolución Cubana, como bien
sabemos, marcó un hito en la historia de América Latina, e influyó mucho en Europa,
especialmente en España y Francia, como también en muchos otros lugares del mundo.
En el relato “Pálido Cielo”, desfilan las acciones del grupo Sendero Luminoso que
empezó sus ataques militares en 1980 y siguió haciéndolo en forma meticulosa y
despiadada por doce largos años, hasta septiembre de 1992. En dicho mes fue capturado
el líder de este grupo ultraradical; Abimael Guzmán, catedrático de Filosofía, especialista
en lógica kantiana, llamado por sus seguidores: Presidente Gonzalo.
Después de la captura de Abimael Guzmán, Sendero Luminoso siguió actuando en forma
mucho más limitada y esporádica. La cohesión del Partido Comunista del Perú,
Pensamiento Gonzalo, o Sendero Luminoso, gravitaba, sin duda, alrededor de este líder
mitificado por sus masas, quienes lo respetaban hasta el punto de haber convertido su
adhesión a la causa maoísta, al nivel de un culto. Es posible hacer una analogía entre
este culto exagerado y de tipo religioso a la figura de Abimael Guzmán, con el culto a la
muerte.
“Pálido Cielo” relata uno de los más famosos y terribles atentados senderistas, el que
ocurrió a comienzos de los años 90, en el año 1992 específicamente, en la ciudad de
Lima, en la calle Tarata, en el barrio de Miraflores. En dicho atentado murieron más de
ochenta personas inocentes.
Ficción dentro de la ficción
En La Historia de Mayta, hay un contrapunto interesante entre la vida de Alejandro
Mayta, el hombre de carne y hueso y la historia que se intenta escribir. La vida de Mayta
que se va construyendo en base a recuerdos y entrevistas, es la creación literaria en sí, la
cual está presentada en su mismo proceso creativo, es decir, el narrador-periodista-
escritor nos va relatando la historia a medida que la va haciendo- lo que desde luego es
otra ficción, porque no es posible dado que la realidad es simultánea y el lenguaje es de
naturaleza lineal.. Estamos hablando entonces, de la historia del escritor compartiendo
con sus lectores su proceso creativo, explicándonos su forma de crear. Los nueve
primeros capítulos de la novela dan cuenta de este afán creativo. Por otro lado tenemos,
la vida real de Alejandro Mayta/ Jacinto Rentería, el personaje histórico, que es además el
objeto de la narración, o el pretexto para ella, y que se nos ofrece en el impactante
capítulo diez, el último del libro, donde el escritor encuentra al que buscaba, aunque éste
no es como se lo había imaginado. Es decir, hay una ficción dentro de la misma ficción;
una historia dentro de otra; el narrador-periodista-escritor que recopila datos, hace
entrevistas, recorre los caminos que Mayta recorrió, e intenta empáticamente ponerse en
su lugar, y por otro lado, la vida del verdadero Mayta/Rentería, en tanto ser viviente y no
ficticio.
Estamos hablando entonces de dos historias; la historia del Mayta de carne y hueso, y la
del escritor Vargas Llosa en su intento de escribir esta historia, en la búsqueda de su
personaje Mayta. Valga decir que hay una tercera ficción dentro de la obra y es la ficción
ideológica; la utopía trotskista de la Revolución Permanente, la cual se halla presente en
la mayoría de los capítulos. Esta ficción trotskista se encuentra matizada también por el
telón de fondo de un Perú apocalíptico, hecho ruinas tras los asaltos terroristas y las
invasiones extranjeras. Recordemos que cuando Vargas Llosa escribió esta novela,
Sendero Luminoso recién empezaba su aplicada campaña homicida, así que estamos
frente a un caso muy claro de mímesis de la ficción; ha sido esta vez la realidad la que ha
imitado a la ficción. Es por eso que, mirando retrospectivamente la historia reciente del
Perú, podemos identificar a este territorio apocalíptico, que es el telón de fondo de la
Historia de Mayta, con el estado catastrófico y el ambiente de guerra civil y pánico
generalizado que caracterizaban al país cuando las acciones de Sendero Luminoso eran la
aterradora noticia cotidiana.
En el cuento “Pálido Cielo”, hay también tres clases de ficción : 1) La historia del
narrador-personaje a través de cuyos ojos nos llega el relato, 2) La enajenación de
Mariella, que no acepta la muerte de su novio y prefiere actuar como si estuviera vivo y
por tanto le escribe cartas, y envía regalos, etc., y 3) La ficción maoísta del grupo
homicida Sendero Luminoso.
Caracteres trágicos en ambos textos
En su libro La Poética, Aristóteles postula que la poética de la ficción trágica puede
definirse como una poética de corte realista. Es decir, que la tragedia nos presenta hechos
y caracteres posibles; que pueden existir en la realidad. Según La Poética de Aristóteles,
hay cuatro elementos a tener en cuenta para que un personaje sea considerado trágico: 1)
Que sea moralmente bueno, 2) Que sea "adecuado"; es decir correcto, justo, consecuente,
3) Que ame la naturaleza humana, y 4) Que sea consistente. Alejandro Mayta, de acuerdo
a estos postulados, es un personaje trágico porque sus acciones, aunque profundamente
erradas, están motivadas por ideales de igualdad y justicia; es entonces, un hombre bueno
moralmente porque tiene buenas intenciones e intenta construir un mundo mejor para
todos. Mayta también cumple con el segundo requisito de ser “adecuado” pues es justo,
correcto y consecuente, en el sentido en que no desea engañar a nadie, y menos a sí
mismo; su corrección llega al extremo de obligarlo a cambiar de partido político al menor
escollo o viso de traición a sus ideales y sistema de valores. Con respecto al tercer
requisito, el de amar a la naturaleza humana, sin duda podemos decir sin vacilar que
Mayta también llena esta condición, pues todo lo que hizo en la vida fue con el propósito
explícito y exclusivo de mejorar la condición humana. El cuarto requisito que es el de ser
consistente, también es una de las características resaltantes de Mayta; él fue en todo
momento consistente consigo mismo, fiel a sus creencias, a su sistema personal de
valores que intentó enmarcar en un contexto mayor, más representativo, sin lograrlo. La
coherencia de Mayta, su radicalismo y su afanosa búsqueda de la utopía perfecta, no le
permitieron nunca mantenerse por mucho tiempo en un partido político; al menor indicio
de traición a los ideales revolucionarios, Mayta se apartaba del partido, o era apartado de
él. Siempre fue un ser de las sombras, de los márgenes; un verdadero marginal.
El Alférez Vallejos, compañero de armas de Mayta, es también sin duda, de acuerdo a los
postulados de Aristóteles, un personaje trágico y que además, tiene un destino totalmente
aciago, infausto. Bruno, el hermano senderista de Luis, el personaje-narrador del relato
“Pálido Cielo”, también cumple con los cuatro requisitos mencionados por Aristóteles; es
bueno moralmente porque actúa de acuerdo a lo que su moral le ordena, es “adecuado”,
pues es también, según su hermano Luis,- que es nuestro único punto de referencia-,
justo y correcto, porque ama a la naturaleza humana y por tanto actúa en el mundo de
acuerdo a su propia ficción ideológica; dedica su vida a luchar por un mundo capaz de
proveer condiciones de vida más justas para los seres humanos marginados económica,
social y culturalmente, que son la mayoría en el Perú. Bruno es también consistente
porque nada lo detiene y su conducta es fiel reflejo de lo que cree y piensa. Se entrega
tenazmente a su ficción ideológica, a su utopía comunista y la vive hasta las últimas
consecuencias, y por tanto como el Alférez Vallejos, muere trágicamente .
Es evidente que la conducta de los personajes mencionados puede también interpretarse
como alienada, enajenada ; pero ha sido más apropiado para efectos del análisis de estas
obras referirse al aspecto trágico de sus vidas. Mayta, Vallejos y Bruno son personajes
trágicos; pero no son héroes trágicos, pues no podemos hablar en su circunstancia
particular de “la dignidad de la caída” a la que alude Aristóteles, ni tampoco podemos
decir que ninguno de los personajes mencionados haya despertado bruscamente de
"un mundo ilusorio de seguridad y felicidad a uno de angustia profunda e inevitable",
como tampoco podemos deducir que estos personajes "hayan estado conscientes de su
situación trágica", pues más bien observamos que vivían en su propio mundo de ficción
ideológica y por lo tanto estaban protegidos; no sufrían las consecuencias de un estado de
enajenación, o de un destino trágico ineludible, al que se refiere Aristóteles. Mayta,
Vallejos y Bruno son más bien, puestos a buscarles etiquetas, anti-héroes.
Al ubicar a Mayta, Vallejos y Bruno en el universo de lo trágico, podemos comentar la
tragedia de la realidad peruana llena de desigualdades, contradicciones, injusticia,
violencia, y que produce individuos que como ellos, no tienen nada que perder y apuestan
a lo imposible. Como escribe Cueto en su relato:
“No habían aceptado una rutina en la que la dignidad se pierde diariamente y el
amor es siempre una esperanza. Por costumbre, por temor, por generosidad,
habían enfrentado solos esa luz negra que oscila en el techo de los desesperados
del mundo. Habían sido empujados a esas grutas en las que aparecen los dioses
para exigir aquí y ahora el paraíso”
Los términos "verosímil" y "necesario" están tratados por Aristóteles, también en La
Poética, de la siguiente manera; lo necesario es “lo que no se puede dar de otra manera” y
siempre ocurre de la misma forma, y lo verosímil es lo que puede ocurrir de otra manera;
pero con frecuencia ocurre de un modo determinado.
El periodista-narrador-escritor, el alter ego de Vargas Llosa en la novela La Historia de
Mayta , explica en numerosas ocasiones que desea saber la verdad sobre la vida y
aventura guerrillera de Mayta para "poder mentir con conocimiento de causa".
Efectivamente, sería imposible escribir una buena ficción de corte realista si no se
conociera una buena cantidad de datos, si no se tuviera la información fáctica, puesto
que para que una ficción sea buena debe ser ante todo verosímil, creíble, y para que
cumpla esta característica de verosimilitud necesita ser factible en algún mundo posible.
Recordemos aquí la definición aristotélica de verosímil: "lo que puede ocurrir de otra
manera; pero que con frecuencia ocurre de un modo determinado". Aristóteles también
alude a diversos grados de verosimilitud; mientras más veces un suceso ocurra de un
modo determinado será más verosímil. Es necesario que un creador de ficciones realistas,
investigue, obtenga datos, entreviste gente, etc., para poder manipular la información
mejor, y para que sabiendo lo que en realidad ha pasado, dicho en términos de
Aristóteles: "lo que no se puede dar de otra manera y siempre ocurre de la misma forma",
escriba sobre lo que no pasó pero pudo muy bien haber ocurrido. De esta manera, el
creador podrá escribir una ficción verosímil y por lo tanto buena, cambiando datos,
lugares, nombres, fechas, finales, creando nuevos protagonistas de las acciones,
eliminando a otros, etc.
Parafraseando a Vargas Llosa, podríamos decir que un escritor de ficciones realistas,
necesita recopilar información, saber la verdad de los hechos ; para manipular los datos
sabiendo muy bien lo que se manipula y por lo tanto hacerlo mejor. Para crear
variaciones de la realidad; pero todas enmarcadas dentro del ámbito de lo verosímil.
Las diferentes visiones de Mayta y de Bruno
El relato “Pálido Cielo”, nos presenta a Bruno desde una perspectiva muy romantizada, lo
cual es muy interesante pues a partir de esta visión distorsionada de Bruno no hay cómo
imaginarse su verdadera identidad. Los admirados ojos del hermano menor Luis, el
narrador de la historia, nos brindan un Bruno misterioso, sumido en el silencio, ausente y
presente. Luis, para entender el hermetismo y la soledad de su hermano mayor, interpreta
estos misterios y silencios imaginando explicaciones románticas, inventándose una
ficción de Bruno; cree que es tímido, que sufre por un amor imposible, por una mujer
bella y atormentada que huye de un esposo celoso. En las propias palabras de Luis:
“Su hermetismo, pensaba, era una máscara de su timidez.
Debajo de esa apariencia había un alma generosa, romántica
e idealista, que revelaba una escondida sed de amor. Una
desesperada ternura lo asolaba desde adentro. En su soledad
vivía el peor de los tormentos, el de una mente imaginativa
pero temerosa. Había además probablemente, como en otros
casos parecidos, una historia escondida.
¿Por qué no creer, después de todo, en un secreto de amor ?
Imaginé que Bruno en realidad sostenía un romance clandestino,
con una mujer joven y blanca, de hermoso aspecto trágico. Ella
estaba casada y era rica y había encontrado en él una felicidad
largamente escamoteada”.
En La Historia de Mayta, también vemos al personaje Mayta a través de los ojos, y por
lo tanto bajo la perspectiva de diferentes personajes, que en algunos casos no recuerdan
los hechos y en otros mienten por odios personales o para protegerse de la represión o
acaso de la mala propaganda.
El senador Anatolio Campos por ejemplo, tiene una visión distorsionada de Mayta pues
mantuvo relaciones homosexuales con él, y no le conviene políticamente, en el momento
que es entrevistado, a más de veinte años de distancia de los hechos de Jauja, reconocer
ningún tipo de simpatía hacia su ex-amante trotskista. Según Moisés Barbi Leyva, por
otro lado, Mayta era un idealista ingenuo, que se lanzó a la aventura revolucionaria de
manera quijotesca. De acuerdo a la tía de Mayta, la señora Arrisueño, fue más bien el
álferez Vallejos quien indujo a Mayta a la revolución; pero según la familia de Vallejos,
fue Mayta quien influyó negativamente en Vallejos, y lo condujo a la muerte. De acuerdo
a Adelaida, la ex-esposa de Mayta, fue éste sin embargo, quien se sirvió de ella como
pantalla para escamotear su homosexualidad, y no era por tanto, un hombre noble ni
honesto. Según Ubilluz, el profesor de colegio de Jauja, Mayta era un mentiroso, y así
sucesivamente.
La realidad rebalsa las posibilidades del lenguaje, por su naturaleza simultánea y por lo
tanto no puede ser aprehensible en su totalidad y simultaneidad por el lenguaje que es
lineal, ni por los seres humanos porque no somos ubicuos.
En una novela se construye a través de la capacidad de persuasión de las palabras, la
ficción de una realidad total. La ficción es más rica que la realidad, porque nos permite
ver una historia desde múltiples perspectivas, y tener una imagen global de ella. La
Historia de Mayta nos lo demuestra fehacientemente; el narrador-escritor y los lectores
tenemos al final de la novela una visión de Mayta más completa y total que la que tiene
cada personaje en particular, que la que podría tener cualquier persona que vivió los
eventos de Jauja, que la que en suma tiene el mismo Alejandro Mayta/Rentería.
Como nos dice el narrador-escritor de La Historia de Mayta:
"Algo que se aprende,
tratando de reconstruir un suceso a base de testimonios, es, justamente que todas las
historias son cuentos; que están hechas de verdades y mentiras".
En el relato de Alonso Cueto, también encontramos evidencias de una reflexión sobre el
arte de crear, sobre la ficción:
“Estoy frente a la computadora. Tengo ahora la
sensación de un poder ilimitado. Vivo en un encierro
azul, un pozo infinito, la caja de letras sin fondo. La
pantalla es ancha y alta pero no tiene profundidad. Se
abre en el tiempo y en el espacio. Escribo en un aire
líquido. Las letras sellan la trama y flotan ingrávidas.
Son como ángeles minúsculos en un espacio sideral.
Me abro camino. Tengo que dar a mis recuerdos alguna
forma. La memoria es un laberinto; trato de tocarme la
piel. El cursor de la máquina espera (salta, oscila, me urge).
Empiezo otra vez”.
Los dos textos que estamos analizando tratan como ya hemos dicho, del tema del
terrorismo. Habría que especificar ahora de qué manera lo hacen.
En la novela La Historia de Mayta, el tema político es importante desde luego; pero no es
el más importante de todos. El tema del terrorismo trotskista, y el telón de fondo que son
la invasión extranjera y los ataques senderistas, son pretextos para escribir sobre el tema
central, que es el tema de la ficción. El protagonista de la novela parece ser Mayta al
comienzo del libro; pero paulatinamente este protagonismo se va desplazando hacia el
narrador-escritor. Así como el tema central de la novela es la ficción creativa en marcha,
el creador de esta ficción será también el personaje central, aquel que va dibujando a
Mayta desde las brumas, desde su propia imaginación, y desde los recuerdos y las
distorsiones de otros.
En el relato “Pálido Cielo”, está muy presente también el tema del terrorismo, en este
caso senderista; pero más que un relato político diríamos que el cuento trata de la
influencia e impacto del horror y la tragedia, en las vidas individuales de los personajes.
Mariella, por ejemplo, es una chica hermosa de 25 años, de una clase social acomodada,
que se enamora de Joaquín, un muchacho de una clase socio-económica inferior. Esta
inferioridad de clase es la razón que esgrime la familia de Mariella para rechazar a
Joaquín. Mariella se enfrenta a su familia; pero el novio cansado de luchar frente a los
obstáculos se va del país y muere trágicamente en un accidente automovilístico. Mariella
se siente culpable por la muerte de Joaquín y su dolor es tan grande que necesita
fabricarse otra "verdad" y así sufrir menos. Mariella se encierra en la ficción que se ha
inventado para poder aceptar la vida sin Joaquín; a quien imagina vivo, y por tanto le
escribe cartas, le envía regalos; pero en cada momento lúcido que tiene, asume su
circunstancia trágica; recuerda que Joaquín está muerto y que su vida por tanto, carece de
sentido y entonces, intenta suicidarse. Carmen, la empleada de Mariella, que la crió desde
niña, por quien Mariella siente un gran cariño y apego, morirá también en circunstancias
trágicas; en el atentado de Tarata, en Miraflores.
Con la muerte de Carmen, el universo de Mariella quedará totalmente devastado, poblado
de fantasmas. Por otro lado, los padres y el hermano de Luis que viven en Ayacucho, que
significa "rincón de muertos", han decidido buscar una salida a su frustración y
desesperación, a su mundo sombrío y desalentador. La salida que han encontrado es una
opción suicida y homicida, es una forma brutal de violencia, el culto a la muerte; es la
militancia en Sendero Luminoso. Leamos las palabras del propio narrador:
“No habían aceptado una rutina en la que la dignidad se pierde
diariamente y el amor siempre es una esperanza. Por costumbre,
por temor, por generosidad, habían enfrentado solos esa luz negra
que oscila en el techo de los cuartos de los desesperados del mundo.
[…] Las plegarias que habían enviado al pálido cielo se habían
perdido siempre entre sus propios ecos. Yo no había alcanzado su
soledad, no había visto los colores de barro de su aire ni me había
mojado su llovizna interminable. Bruno, Mariella y mis padres
habían mirado de frente el rostro del demonio interior que a las
demás personas nos atisba sólo de vez en cuando”.
Lenguaje empleado en las obras
Es preciso señalar también que hay una diferencia entre estas dos obras en cuanto al
lenguaje utilizado. La Historia de Mayta, nos llega con un lenguaje diáfano, sencillo, de
tono y estilo periodístico, y por tanto preciso y directo.
Admiramos una vez más la maestría insigne de Vargas Llosa en su manejo del lenguaje
coloquial; quedamos plenamente persuadidos y convencidos de que los diálogos,
vacilaciones y silencios atribuídos a diferentes personajes, correspondientes a diversas
clases sociales, son realmente posibles.
El relato “Pálido Cielo”, está armado de un lenguaje mucho más lírico, pues la historia se
nos da desde la inocente perspectiva de Luis, un joven universitario de origen ayacuchano
y de extracción social humilde, que admira a su hermano mayor Bruno, o mejor dicho a
la imagen que se ha hecho de éste. A Luis le gusta leer libros de literatura e incluso
escribir, y no conoce realmente bien a Bruno, que además vive en Ayacucho y sólo pasa
breves temporadas en Lima, donde vive Luis con sus tíos. Por tanto la visión que tenemos
de Bruno a través de los ojos benevolentes de Luis, es más ficticia que realista. Luis
cuenta con una frondosa imaginación y se sirve de ésta para barajar diferentes
posibilidades de explicación sobre la conducta misteriosa, y la aureola de silencio que
envuelve a Bruno. Es interesante que el tema del silencio y la soledad sean mencionados
con tanta frecuencia en este relato, especialmente cuando su mención está vinculada a
Bruno y a sus padres. Como ha dicho un antropólogo peruano, es posible interpretar el
inquietante y desesperante silencio que guardó Sendero Luminoso, como su manera de
ser consecuente con las masas marginadas a las que creía representar. Sendero no se
comunica a través de las palabras porque representa, o cree representar, a un mundo que
nunca ha tenido la oportunidad de ser oído. A Sendero Luminoso según esta lógica, sólo
le queda la acción para expresarse.
La gran imaginación de Luis no fue sin embargo tan grande como para especular que
tanto sus padres como su admirado hermano podían ser militantes senderistas. Volviendo al texto Pálido Cielo:
“La militancia senderista de Bruno se había fraguado desde muy
joven. Mi padre y mi madre también habían militado en Sendero y
habían muerto en acción : por una emboscada mi padre y luego de
un enfrentamiento en zona liberada, mi madre.[…] Pienso a veces
que lo más probable es que mi hermano haya querido avisarme del
atentado y por eso otros senderistas lo mataron”.
Con respecto al lenguaje también somos testigos de la angustia del creador en La Historia
de Mayta, cuando en medio del caos y la destrucción se aferra a las palabras para
sobrevivir. "Cuénteme la verdad, ayúdeme a terminar mi historia antes de que a usted y a
mí nos devore también este caos homicida en que se ha convertido nuestro país." 7 El
lenguaje pues, configura y preserva la realidad. En otro momento de la novela, el
narrador-escritor dirá que la desesperación no es nada, mientras que la novela, en cuanto
construcción hecha de palabras, sí es algo. El mismo hecho de que Mariella le escriba
cartas a Joaquín, es una forma violenta y desesperada de negar la realidad e inventarse
otra menos dolorosa. El lenguaje tanto hablado como escrito le ayudará a Mariella a
nutrir su ficción personal. Se desahoga hablando sobre Joaquín y sus amores, y
escribiéndole cartas donde le cuenta todo lo que hace para que Joaquín también viva un
poco la vida de ella. Mariella le reitera a Joaquín por medio de las cartas, sus
sentimientos amorosos, para que el amor no sea solamente una ilusión que acaso se
desvanezca y la deje otra vez baldía. Es entonces el lenguaje el que le sirve a Mariella
para aprehender la realidad mental que se ha construído; se aferra a su ficción a través de
las palabras. Leámoslo de la propia pluma de Cueto:
“Mis padres y Bruno habían erigido el altar de un líder y
una ideología. Mariella había puesto el fantasma de
Joaquín en el centro de su iglesia. Ningún cuerpo podía
reemplazar esa sombra. Mariella había seguido siendo fiel al
hombre que se interponía entre ella y el mundo todas las
mañanas”.
Esta desesperación de Mariella por el amor perdido, y la de Mayta intentando convencer
a su partido trotskista de que la insurreción armada organizada por Vallejos será un éxito,
nos recuerda otro tipo de angustia y desesperación que Borges inmortaliza en el poema
número II, de "Two English Poems". Esta desesperación magistralmente expresada por el
inolvidable Borges, puede aplicarse a todo; al amor, al desamor, a la desesperanza, al arte
poética, etc.
“[…] I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years
before you were born.
I offer you explanations of yourself, theories about yourself,
authentic and surprising news of yourself.
I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my heart;
I am trying to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat”
El lenguaje como instrumento de la ficción ideológica
El lenguaje juega un rol primordial también en la ficción ideológica presente en las dos
obras analizadas. Mayta ha construído su sistema de creencias; su alternativa de vida, a
través del lenguaje. La Revolución Permanente diseñada por León Trotsky, es para
Mayta, prácticamente un hecho que sólo espera su oportunidad de plasmarse en la
realidad que nos circunda. La ficción ideológica para Mayta y su grupo es en muchos
casos, más "real", incluso que la propia realidad. Fue por esta fe ciega en la ficción
ideológica que Vallejos y Mayta se lanzaron a declarle la guerra al Perú, desde una
recóndita cárcel de Jauja. De alguna manera, en la mente de Mayta y en la de Vallejos,
menos de diez personas, entre las cuales había niños también, podían derrotar a todo un
país. Recordemos que Mayta tenía también su propia utopía personal; la de luchar por un
mundo trotskista sin sectarismos de ningún tipo, donde la homosexualidad no fuera
considerada una“desviación pequeño-burguesa”, sino otra manera de ser y de amar.
El periódico trotskista de Mayta, Voz Obrera, el vocero del Partido Obrero
Revolucionario, sirve para nutrir esta ficción ideológica descabellada. Nadie lee esa
publicación y los pocos que lo hacen no pueden entender nada, a menos que conozcan la
jerga y la utopía trotskistas. Los pocos militantes que leen su periódico lo hacen para
volver a lugares comunes, para regocijarse en las palabras que ya no dicen nada; que son
frases huecas, estribillos, consignas contra los "estalinistas", vivas a Trotsky, etc.
El uso del lenguaje en la ficción senderista es importante también, tanto en su expresión
oral, como en las pintas y dibujos "revolucionarios" en los cerros peruanos, en los muros
y universidades. Como hemos señalado, Sendero Luminoso intentó "comunicarse" a la
manera del silencio, para desestabilizar aún más la seguridad de los peruanos, del sistema
en general. Sendero no reivindicaba sus ataques públicamente y arrojaba así
violentamente a los peruanos a la insoportable angustia que produce flotar en el ámbito
de lo desconocido. Sendero Luminoso instauró su reino del terror empleando para ello
todas las armas posibles, sin el menor escrúpulo; recordemos los niños-bombas, por
ejemplo. En los volantes que repartían, y en las pintas con las que decoraban cerros y
muros, había siempre una hoz, un martillo, y la expresión terrible y triunfante de un
Abimael Gúzman liderando a un ejército de masas a la guerra popular, a la tierra
prometida, y desde luego, estaba también la cara de su padre ideológico; el implacable
Mao. En esos volantes y pintas siempre había alguna de estas expresiones: "viva la guerra
popular", "Viva el Pensamiento Gonzalo", "Gloria eterna a la camarada Edith Lagos,
mártir de la lucha armada", "Gloria al Presidente Gonzalo", “Patria o Muerte”,
Venceremos”, etc, etc.
Cuando los senderistas se infiltraban en algún acto"político-cultural" de la izquierda, la
que actuaba por los canales democráticos, repartían sus alucinantes volantes donde
reinaba la violencia en una suerte de amenazas terribles contra todos, en una especie de
épica de lo absurdo. Interpretaban la realidad peruana como feudal, o semi-feudal, lo que
iba de acuerdo a sus dogmáticos postulados marxista-leninistas-maoístas. Abimael
Guzmán había “adaptado” esta ideología comunista a la realidad peruana y su aporte
estaba consignado en el famoso”Pensamiento Gonzalo”. La ficción ideológica contamina
las palabras y se sirve de ellas para expandirse.
Señala Cueto:
"En setiembre capturaron a Abimael Guzmán. El discurso que hizo
desde la jaula fue un ejemplo de los extremos de ferocidad coherente
a los que puede llegar un ser humano".
Conclusiones
- En ambas obras literarias hay un fondo político importante; pero ninguno de los
textos analizados puede entenderse solamente desde el punto de vista político. El
tema de la ficción es primordial en ambas historias.
- La novela La Historia de Mayta y el relato “Pálido Cielo”, presentan el impacto del
horror causado por la injusticia y por la violencia ideológica puesta en acción. En La
Historia de Mayta vemos en el último capítulo el encuentro de Mayta/Rentería con el
narrador-escritor de la historia. El Mayta que encontramos es un hombre golpeado
por la vida, un fanático todavía; pero suficientemente lúcido como para darse cuenta
que ha desperdiciado su vida por confiar en los camaradas traidores, por hacer
de sus ideas una religión, por haberse buscado un dios absurdo y opaco, morador de
un “cielo pálido”.
- Mayta, Vallejos, y Bruno pueden ser considerados personajes trágicos porque están
inmersos en situaciones trágicas, donde no hay salida.
- La imágenes de Mayta y Bruno, nos llegan desde diversas perspectivas que aunque no
sean todas reales, sí son todas verosímiles y por tanto posibles. Es por esto que nos
persuaden todas las visiones que las obras nos ofrecen de ellos.
- El lenguaje de ambos textos, si bien es diferente, ha cumplido su propósito de
engancharnos en la trama y presentarnos un mundo enmarcado en el universo de la
verosimilitud.
- Tanto en La Historia de Mayta, como en “Pálido Cielo”, es evidente que la ficción
ideológica se nutre de palabras y concluímos que éstas son en realidad su principal
instrumento.
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